Cómo castigar a un perro: los castigos adaptados

Cómo castigar a tu perro

Cómo castigar a un perroDebes aprender a controlar, dirigir y sancionar a tu perro cuando sea necesario. El castigo no debe ser tomado como un acto de crueldad hacia el perro. Se trata de una llamada de atención que le permita entender que ha propasado la línea permitida.

Es la manera de mostrar que sus acciones no son aceptables. Que lo que hizo no es correcto o no coincide con lo que se espera de él. Sin embargo, para que un castigo sea eficaz debe ser justo y equitativo. Entonces, ¿cómo se castiga a un perro?

Separar el bien del mal

Cuando el perro nace no sabe lo que es bueno ni malo. No sabe lo que es aceptable o no. No sabe cómo comunicar lo que desea ni el comportamiento que debe adoptar. Será a partir de los primeros minutos de su vida, y a lo largo de ella, cuando aprenda la noción del bien y del mal  (incluyendo a su familia, otros animales y factores ambientales).

Un perro que sigue un proceso normal vive los dos o tres primeros meses de vida con su madre. Serán ella y sus hermanos los que le enseñarán algo del lenguaje canino, la higiene (hacer sus necesidades fuera de la camada), el concepto de rango y no morder.

Si nos tomamos la molestia de observar a una madre con sus cachorros veremos que cuando todo está bien, no dice nada, pero cuando no es así, los mueve, gruñe y coloca en una posición de sumisión.

Todo esto hará que el perro entienda el concepto del bien y del mal en su aprendizaje. Lo que esté mal será corregido y sancionado negativamente con una intensidad de correlación lógica con el mal de que se trate. Es decir, serás más severo cuanto mayor sea la culpa.

Saber castigar a un perro es tan importante como su educación, si no más. Este castigo dicta las fronteras que no deben ser cruzadas. Es el castigo el que consigue que el perro entienda la diferencia entre el bien y el mal.  El bien y el mal relacionados con el aprendizaje, la experiencia y la educación del perro.

En otras palabras, un perro penalizado por orinar dentro de la casa entenderá que lo que ha hecho ha sido un error. Si se le recompensa por hacerlo en el exterior entenderá que es bueno hacerlo ahí. Lo que establecerá si algo es bueno o malo será la combinación de la reacción del cuidador y el medio en que se encuentre en el momento de hacerlo.

La importancia de castigar a un perro

No debe ser visto como algo malo castigar al perro justo en el momento adecuado (permite establecer un cierto equilibrio, una relación de confianza). Crece la armonía entre el amo y su perro, y entre el perro y su entorno.

Con el castigo, el perro aprende a entender lo que se espera de él. Por supuesto, el cuidador también deberá aprender a cuestionar y dar un paso atrás si es necesario (si no lo hace así, sus métodos dejarán de funcionar). Pero, el conocimiento general dice que cuando el castigo es oportuno mejora la comunicación entre el cuidador y su perro.

El castigo podría causar los llamados “trastornos de conducta” si no se hace en el momento adecuado. Como trastorno de conducta encontramos que los perros se vuelven agresivos y ladran para decidir quién puede entrar en la casa y quién puede sentarse en el sofá. Si se combina la falta de castigo con un comportamiento antropomórfico, se conseguirá  que el perro se convierta en insoportable e inmanejable.

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En cualquier momento no se debe elegir cualquier tipo de castigo. El castigo debe ser justificado y justo.

Por otra parte, se necesita tiempo para prevenir antes de castugar. Un perro gruñe antes de morder. El cuidador en su camino hacia la enseñanza del perro gruñirá antes de morder.

¿Cuál es el castigo justo para un perro?

El castigo es justo cuando es merecido. Antes de castigar a tu perro pregúntate si el castigo está justificado y piensa en las siguientes cuestiones:

¿Tus órdenes son  claras?

Las órdenes deben ser cortas y simples.  El perro puede entendernos mal por un gesto involuntario o una expresión facial que nos contradiga. Ejemplo: un perro no entiende que su amo le diga “No vayas allí” mientras apunta hacia ese lugar.

En su cabeza, la mano que señala el lugar sólo le dice que vaya allí. La orden es simplemente incomprensible. Las palabras que le digamos deben ser cortas (máximo dos palabras para una petición), claras, específicas y prescriptivas como “¡No!” y “ven aquí” En lugar de “No vayas por ahí”.

¿La orden está al alcance de tu perro?

¿El perro puede hacer lo que le pides que haga? ¿Es demasiado joven o demasiado viejo para hacerlo?

Ejemplo: no es posible pedir a un cachorro de dos meses que salte una altura de 1.50 m.

¿Es coherente la orden?

Un perro no puede cumplir una orden si la prohibición o autorización varía de un día para otro. Por ejemplo: si un día se le deja subir al sofá y otro no, no puede entender que no debe subirse al sofá.

Si le prohíbes algo debe ser válido todo el tiempo. Sin embargo, los perros son muy capaces de entender que pueden subir en el sofá de su casa pero no en el del vecino.

¿El perro conoce la orden?

¿Por qué castigar a un perro si no ejecuta una orden que no conoce? Es necesario asegurarse de que el perro conoce la orden que se le da. Si no es así, es el momento de enseñarle la técnica y lo que se espera de él.

¿Tiene un trastorno de comportamiento?

Si el mal comportamiento siempre aparece, se puede decir que estas frente a un trastorno de comportamiento. Ejemplo: el perro se excita cuando oye el timbre y salta, ladra o corre en todas direcciones.

Para corregir este problema, el castigo debe ser válido. Mal aplicado y mal dosificado reforzará lo que luego se convertirá en un trastorno del comportamiento. Deberás volver a entrenar al perro con paciencia.

Simplemente ignora el timbre y al perro. Pídele a una tercera persona que varias veces al día toque tu timbre sin que muestres ningún tipo de reacción por tu parte. El perro lo entenderá finalmente y se quedará quieto.

Los diferentes tipos de castigo para perro

Como castigar un perroAplicar un castigo es una cosa, aplicar el castigo apropiado es otra. De hecho, dependiendo de la edad del animal, la ubicación y la historia, el castigo nunca será el mismo.

Ten en cuenta que el castigo de dos perros en el mismo contexto varía de un perro a otro dependiendo de su temperamento y, sobre todo, de su sensibilidad. Algunos perros no son compatibles con la violencia y pueden llegar a ser agresivos. Otros lo viven tan mal que se deprimen.

Castigar a un perro con eficacia es ser justo y equitativo. Para esto, son varios los grados de castigo que pueden ser adoptados. Debes mostrarte razonable y aplicar el que mejor se adapte a tu perro.

Ignorarle

Generalmente, es la manera utilizada más eficiente. Sin violencia, el perro es capaz de comprender que lo que ha hecho no está bien (el perro tiene constante interactividad con su amo).

Ignórale si ladra para llamar tu atención (resulta más eficaz que regañarle). Es, también, la reacción más recomendada ya que permite que el cuidador no entre en el juego del perro y mantenga el control.

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También, es el método más utilizado de castigo para los cachorros. Cuando los perros son jóvenes están constantemente tratando de descubrir, aprender y captar la atención de su amo. Ignorarle es una buena manera de hacerle entender que lo hace no te importa y no te gusta.

El desinterés

Se utiliza principalmente en cachorros, pero a veces es la vida la que cambia voluntariamente las ideas del perro. Por ejemplo, de repente empieza a excavar un agujero y al sentarse dentro olvida tu presencia.

La amonestación podría detener lo que está haciendo, pero lo mejor es dirigir la atención del cachorro hacia otra actividad. En este caso, llámale con un juguete chirriante y atráele hacia ti para que se ocupe de otra actividad.

Cualquier comportamiento que no se mantenga con un cachorro será olvidado. En otras palabras, si el cachorro nunca puede terminar de hacer su agujero, no tratará de hacerlo. Pero, de nuevo, el temperamento del cachorro entra en cuenta y, a veces, el castigo deberá ser más severo.

La represión

Pasa a través de la entonación de la voz. Utiliza la voz lúdica para la diversión. Para la reprimenda, la voz seca, autoritaria y severa. Ejemplo: estás jugando a la pelota con tu perro y éste te muerde la mano.

Su acto no fue intencional, pero debes hacerle entender que no debe volverlo a hacer. Deberás decirle un “¡No!” seco. A continuación reanuda el juego y utiliza un “¡No!” más intenso si es necesario. Ignórale y no detengas el juego.

El castigo de la distancia

Tomar distancia es también una buena manera de hacer entender a tu perro que lo que ha hecho no está bien.

También incluye el concepto del miedo. Ejemplo: no quieres que tu perro se suba encima del sofá y no hay ningún problema cuando está en tu presencia, pero en tu ausencia se instala cómodamente en él.

Puedes hacer un gran ruido con dos cubierta metálicas si se sube encima del sofá: el animal sentirá miedo y asimilará el castigo.

Puede suceder que tu perro corra a toda velocidad cuando le saques a caminar y no se detenga cuando le llames. Para que te obedezca, mueve un manojo de llaves cuando le das la orden y tu perro se detendrá. Ten cuidado con el movimiento del manojo de llaves (un mal movimiento podría lesionar gravemente su ojo).

Aislar al perro durante diez minutos

Este castigo se utiliza principalmente para canalizar a los perros nerviosos. Sin embargo, para que sea eficaz, es necesario aislarle en una habitación a la que no suela ir (de lo contrario no tiene sentido). Ejemplo: si se niega a calmarse, se le encierra diez minutos en una habitación contigua y luego se le saca de allí.

La sumisión forzada

La sumisión forzada puede derivar en una agresión. Debes mantener el control y estar seguro de que está justificada.

La primera y más flexible es coger al perro por la piel del cuello (como la madre).

De hecho, te ayudará a comprender, supervisar y controlar a tu perro. Si tienes que llegar a la sumisión forzada ponte en contacto con un especialista en comportamiento (estás metido en una relación de poder que puede tener graves consecuencias).

Es posible mejorar un castigo combinándolo con otro, tal como sucedería con la amonestación asociada con la ignorancia. Pero, también, se pueden incluir acciones o adoptar una postura imponente e impresionante. En cualquier caso, ten cuidado porque la intensidad del castigo debe estar relacionado con las acciones no deseadas cometidas, la sensibilidad y la edad del perro.

¿Cuándo castigar a un perro?

Debes castigar al perro en el momento que hace algo que no te gusta. Es decir, en el momento en que cometió el error, ni antes ni después. Para entender esto veremos un ejemplo basado en un curso educativo.

Cuando uno ve que su perro tira demasiado de la correa deberá premiarle en el momento en que camine bien. Premiando al animal le muestras que lo ha hecho bien.

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Podrás dar una sacudida a la correa si el perro tira demasiado. Lo asociará con una nota negativa y será percibido por el perro como algo que no debe hacer. Combinará la sacudida de la correa con que no te gusta que tire de ella, y entenderá que éste no es el comportamiento que se espera de él.

Cuando el perro haga algo que no le conviene, una calificación negativa le hará entender que su comportamiento no es bueno o no es aceptable para su amo.

Sin embargo, deberás actuar así cada vez que aparezca dicho comportamiento. Si dejas de actuar ya sea por fatiga o cansancio, el perro no lo entenderá y lo tomará como un acto aceptable.

Utilizar sabiamente el castigo

Collar de castigo para perroTen en cuenta que el castigo debe ser siempre justo y equitativo. Si utilizas incorrectamente el castigo, te arriesgas a perder la confianza de tu perro y, por lo tanto, la relación simbiótica entre los dos (se desarrollará un perro más temeroso o agresivo).

Estos casos no se deben tomar a la ligera ya que el perro puede volverse rebelde y morderte cuando le castigues.

También, asegúrate de dosificar el castigo de acuerdo con el acto. Si es un castigo demasiado severo puede desarrollar la agresión o el miedo del perro. Por el contrario, no enseñarle a comportarse de la manera más adecuada puede desarrollar lo que se llama un trastorno de comportamiento porque el perro no va a entender y seguirá haciendo lo que no nos parece aceptable. Es, a menudo, el caso de los perros que son dirigidos por personas que son demasiado frágiles o no tienen conocimientos.

Estos últimos pueden llegar a pensar que basta con ser agradable para que el perro haga cualquier cosa que le pidamos. Sin embargo, hay ocasiones en que el castigo es necesario y debe estar a la altura de sus acciones.

Castigar a un perro no es un abuso. Es tener control sobre él. Aprender a conocerle y ser conocido. De esta manera, se establecerá una relación armoniosa y una comunicación sencilla basada en las reglas que se han establecido. No hay ningún problema en castigar a un perro siendo justo y equitativo.

Collar de castigo para perros

¿Qué hay de los collares eléctricos y de control remoto que se pueden utilizar en los perros para corregir la tendencia a escapar o a la agresión, y de las baterías activadas por el sonido de los ladridos?

Estos instrumentos de castigo, especialmente aquellos que son de control remoto, son tan violentos que desalientan a cualquier animal a repetir una acción en particular. Pero, si se usan incorrectamente, pueden dañar al perro física y psicológicamente. Lo mejor es no utilizarlos.

Otros collares se han comercializado recientemente. En lugar de una descarga eléctrica administran un chorro de citronela (no es dolorosa y tiene un cierto efecto disuasorio).

Cuando termine el período de educación, es necesario reemplazar el collar por una falsificación que tenga el mismo peso y el mismo tamaño para lo que el perro no se olvide de la pena que se le puede aplicar.

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